Cómo grabar una demo de producto
La diferencia entre una demo que se ve y otra por la que se pasa de largo se decide antes de pulsar grabar. Casi todo es preparación, y la preparación lleva unos cinco minutos.
Decide primero la única cosa
Una demo que lo muestra todo no muestra nada. Antes de grabar, escribe en una frase qué debería poder hacer el espectador después: no qué *tiene* tu producto, sino qué *obtiene* quien mira. «Convertir un CSV en etiquetas imprimibles» es una demo. «Repaso de funcionalidades» no lo es. Todo lo que grabes después o sirve a esa frase o se corta. Eso además hace corta la grabación, y la brevedad es la cualidad más fiable de una demo: nadie se ha quejado nunca de que un vídeo de producto terminara demasiado pronto.
Prepara el escenario antes de grabar
Limpia lo que la cámara va a ver. Cierra las pestañas que no formen parte de la historia, sal de todo lo personal, silencia las notificaciones: un aviso de Slack colándose durante la única toma buena es la causa más habitual de que la gente grabe una cuarta vez. Usa un perfil de navegador aparte o una ventana de invitado si tienes. Prepara los datos que vas a usar para no teclear «asdasd» en un campo con la grabación en marcha; los datos de ejemplo realistas son lo que hace que una demo parezca un producto y no un prototipo. Y ajusta la ventana a un tamaño sensato, porque una ventana 4K maximizada deja cada elemento de la interfaz diminuto en el vídeo final.
Graba de una vez, y graba mal la primera
Haz un ensayo completo que pienses tirar. Cuesta un minuto y lo encuentra todo: el paso que olvidaste, el estado de carga con el que no contabas, el modal que necesita cuatro clics para cerrarse. Después graba de verdad, moviéndote con intención y parando alrededor de un segundo en cada punto donde el espectador tenga que leer algo. No narres con el ratón: mover el cursor de un lado a otro para señalar se lee como nerviosismo al reproducir. Si te equivocas, para, respira y sigue en vez de empezar de nuevo; una pausa se recorta fácil, reiniciar cuesta la toma entera.
Pule después, no durante
Grabar y editar son trabajos distintos y hacerlos a la vez empeora los dos. Graba la toma limpia, luego cárgala y deja que el análisis proponga zooms: busca dónde cambió bruscamente la imagen en una zona pequeña, que suele ser exactamente donde hiciste algo. Quédate con los dos o tres movimientos que caen en momentos reales, arrastra el resto fuera, y elige fondo y marco. Todo el pulido son unos minutos y es donde una grabación de pantalla deja de parecer una grabación de pantalla. Y nada de lo que cargas sale de la pestaña: en nuestro lado no hay ningún punto que acepte vídeo.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto debe durar una demo de producto?
Menos de lo que crees. De treinta a sesenta segundos cubren una tarea clara, que es sobre lo que decide la mayoría al pulsar reproducir.
¿Necesito narrar?
No. Las demos mudas con acciones claras en pantalla funcionan bien y llegan más lejos: se reproducen sin sonido en los feeds y no hay que regrabarlas al cambiar de idioma.
¿Qué hago si me equivoco a mitad de grabación?
Para, respira y sigue. Una pausa se recorta limpia; reiniciar cuesta la toma entera.
¿Se sube mi grabación a algún sitio?
No. En nuestro lado no hay ningún punto que acepte vídeo: grabar, editar y codificar ocurren en la pestaña. La analítica de la página es aparte y no toca tu vídeo.
¿Qué navegador necesito?
Chrome o Edge en escritorio. Grabar y editar funciona más ampliamente, pero exportar necesita WebCodecs, que esos navegadores tienen.
¿Puedo usar un vídeo grabado en otro sitio?
Sí: suelta un MP4 o WebM que ya tengas. Vale cualquier cosa que el navegador pueda reproducir; el único requisito es que dure al menos un segundo.
Convierte una grabación de pantalla en una demo que se ve. Graba una pestaña, obtén zooms automáticos donde de verdad pasó algo, ponlo sobre un fondo limpio dentro de un marco de ventana y exporta MP4. Todo ocurre en la pestaña: en nuestro lado no hay ningún punto que acepte vídeo.
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